domingo, 6 de diciembre de 2009

análisis películas "chicos de la guerra" "no tan nuestras"

“…El olvido no tiene distanciaAunque ellos quieran olvidarNo saben o no entiendenQue el recuerdo ya se gano su lugar…”[1].
Los comienzos de la década del ‘80 estuvieron marcados por dos conflictos diplomáticos. El primero, con Chile, por la soberanía del Canal de Beagle, que necesitó la mediación del Vaticano, en diciembre de 1980. El segundo fue la Guerra de Malvinas, en 1982. La derrota contra Gran Bretaña, una de las mayores potencias militares, tuvo devastadoras consecuencias políticas para el ya debilitado gobierno militar, que al año siguiente llamó a elecciones.
Desde 1981, a las organizaciones de Derechos Humanos y algunos sectores del movimiento obrero se sumaron nuevos movimientos sociales, de gente sin vivienda, de vecinos, de mujeres que también expresaron su descontento.
Bajo estas circunstancias , en abril de 1982, la decisión de ocupar las islas Malvinas, afrontar un conflicto armado con Gran Bretaña, fue interpretado por una gran parte de la sociedad como un intento del gobierno militar de ocultar la crisis y fortalecer su posición política, aunque para lograrlo murieran cientos de jóvenes soldados sin preparación y mal equipados (esto es lo que intenta mostrar los chicos de la guerra).

En la mañana del 2 de abril, una gran parte de la población tenía sensaciones contradictorias. Por un lado, dos días antes del desembarco, Galtieri (militar de las Fuerzas que ocupaba el cargo de presidente) había ordenado reprimir una de las manifestaciones de repudio en contra del gobierno. Por el otro, la ocupación de las islas era una de las reivindicaciones que la mayoría de la sociedad argentina consideraba justa.
La decisión fue apoyada por la mayoría de los partidos políticos y del movimiento obrero.
Sin embargo, una parte importante de la oposición política diferenció su acuerdo con la recuperación de las islas, de sus críticas a la dictadura militar.
Las autoridades militares argentinas siempre consideraron improbables que las autoridades británicas intentaran recuperar militarmente las islas. Este error de apreciación fue la razón por la cual la Junta no tenía previsto un plan de defensa de sus posiciones una vez que las islas habían sido tomadas.(hay imágenes ratificando esto)
Los militares argentinos estaban confiados en que Gran Bretaña no entraría en una contienda bélica en territorios tan alejados. Por otra parte, confiaban también en que, en caso de un enfrentamiento armado, las fluidas relaciones que la argentina tenía con el gobierno de Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos, servirían para asegurar, por lo menos, la neutralidad de ese país en la guerra.

Un dos de abril de 1982 Argentina declara la guerra a Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas, cuando la junta militar argentina, encabezada por Leopoldo Fortunato Galtieri, envió 14 mil efectivos para ”recuperar” las islas; la guerra duró 74 días. Conscriptos fueron llevados a la guerra con el fin de pelear por la bandera, enfrentándose con lo desconocido, con lo que dos meses y medio más tarde se transformaría en lo imposible. El gobierno nacional se rendía; mas de 600 jóvenes muertos y otros miles volviendo a casa, derrotados y perseguidos por el recuerdo fantasma, de las condiciones infrahumanas a las cuales estuvieron expuestos. Esta imagen es la que se presentó al comienzo de la democracia (los chicos de la guerra) La imagen de víctimas del gobierno que además descalificaban inconscientemente a los jóvenes soldados que lucharon en Malvinas
Las ilusiones falsas que se difundían en los medios: radio, televisión, diarios y revistas resultaron ser revertidos (la película muestra relatos radiales, fotos de revistas, e imágenes de TV planteando este discurso) La crisis económica y el fracaso de Malvinas desataron manifestaciones en las que se reclamaban la vuelta de la democracia.
La desocupación y la deuda externa era una preocupación extrema, el sistema económico financiero había colapsado y la industria argentina desaparecido, provocando esto el desmoronamiento de la dictadura.
Al finalizar el conflicto de Malvinas el gobierno argentino comenzó con su plan "desmalvinizador"[2]: con vista a este plan el gobierno retrasó la llegada de los argentinos prisioneros en las islas con el objeto de ocultar a los combatientes para que el pueblo los olvide. Contra la verdad histórica más evidente, pues si algo caracterizó a las dos décadas y media posteriores a Malvinas fue la incontable cantidad de actos, homenajes, celebraciones, monumentos, obras de arte, piezas literarias, ensayos, efemérides, etc., sobre Malvinas y sobre los veteranos de guerra en especial. Pero ese plan no solo derivó en "quitar" de la memoria de los argentinos lo sucedido, sino también el problema de los veteranos de guerra.


Durante la democracia se intentó rescatar este hecho crucial en la historia argentina del siglo XX que cegó la vida de cientos de jóvenes argentinos durante y después de la guerra. La sociedad los olvidó, los tomó con indiferencia y por eso hoy existen gran cantidad de excombatientes muertos por suicido, el director comienza la película presentando los muertos en Malvinas y los suicidios posteriores

En las revisiones históricas acerca de la Guerra de Malvinas se reitera la pregunta del por qué los militares de la Dictadura construyeron una guerra, (esa pregunta me gustaría que los alumnos la hicieran ) las explicaciones podrían ser: mejorar la imagen del proceso, mantenerse en el poder, imaginar que tenían el apoyo de EEUU, etc. La Guerra fue el hecho detonante de la caída del Gobierno militar y permitió recorrer un nuevo camino hacia la Democracia.
Lo cierto es que la vuelta de las tropas argentinas al continente no tuvo nada que ver con la partida: a los jóvenes combatientes los esperaba en tierra firme el silencio, el olvido de las autoridades militares y las secuelas físicas y espirituales.
En palabras de Manuel un excombatiente se refleja la realidad “pinto para tratar de olvidar, porque no tengo trabajo, si dices que eres excombatiente nadie te quiere tomar. La guerra me arruinó la vida”[3]
La derrota infligida provocó la caída de la tercera Junta Militar y meses más tarde la Cuarta Junta llamó a elecciones para el 30 de octubre de 1983, en las que triunfó el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín
En diciembre de 1983 el primer Presidente Constitucional después de la dictadura ordenó la creación de una Comisión Nacional para la desaparición de personas –la CONADEP- cuya misión era investigar que había sucedido con las personas detenidas durante la dictadura militar y que continuaban desaparecidas.
Las imágenes acerca de los jóvenes en la guerra de Malvinas sufrieron un cambio fundamental a partir de la derrota en 1982. Héroes y depositarios de la esperanza nacional durante el conflicto, pasaron a ser víctimas de su inexperiencia y de sus superiores a partir de junio de 1982. Desde la sociedad, el fracaso posibilitó la crítica a las instituciones que habían regido el país hasta ese momento.
Los intentos por demorar el descrédito a partir de la derrota , llevaron a que se ocultara a los retornados y al cierre de la discusión sobre el tema Malvinas. Las demandas a las explicaciones acerca de lo ocurrido fueron puestas en el contexto más amplio de las denuncias contra las Fuerzas Armadas por violaciones a los Derechos Humanos.
Las agrupaciones de excombatientes elaboraron discursos que buscaban separarse de los militares cuestionados. Pero esta voluntad chocó contra las visiones sociales de fuerte condena a la experiencia militar y las explicaciones que los victimizaron. Las primeras apariciones públicas y declaraciones de los combatientes introdujeron elementos difíciles de incorporar al escenario de la transición; su reivindicación de su carácter de soldados y del paso por la guerra (usaban uniformes en los actos), sus discursos nacionalistas, etc, eran situaciones del pasado que se relacionaban con lo autoritario y que la sociedad quería dejar atrás en este camino a la democracia.
El gobierno democrático intentó quitarle a las Fuerzas Armadas el monopolio de la memoria de la guerra, mediante 2 actos simbólicos: la anulación del feriado del 2 de abril y el énfasis puesto en los discursos a los ciudadanos soldados y caídos en las Malvinas.
La posguerra significó trauma y dolor para los excombatientes, además del olvido y la negación colectiva, debían revivir en sus mentes, la guerra. Más de 300 combatientes se suicidaron, la mayoría lo hizo entre los meses de marzo y junio, cuando los recuerdos se vuelven más acuciantes. Además, de acuerdo con un informe del CECIM[4], el 78% de los excombatientes sufren trastornos relacionados con el sueño. El 28 % de los encuestados reconoció tener ideas recurrentes respecto al suicidio, mientras que un 10% dijo haber tenido uno o más intentos de quitarse la vida después de la guerra. Entre los posibles trastornos que puede generar un conflicto bélico, figuran la depresión, ansiedad, estrés postraumático, alergias y enfermedades autoinmunes. Sumado a estas dificultades el 60% no tiene una situación laboral estable.
La Constitución Nacional, en la Reforma de 1994, en su Primera disposición transitoria, ratifica para la Argentina su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas y que la recuperación es un objetivo irrenunciable y permanente del pueblo argentino.


La Guerra de Malvinas es una historia plagada de desventuras personales, errores políticos, ignorancia diplomática e improvisación militar.Los veteranos de guerra sufrieron dos derrotas, la de su rendición militar frente a los británicos y la derrota en la búsqueda de un espacio como generación para discutir el país que comenzaba a surgir tras la pérdida de las islas y con el inicio de la democracia a fines de 1983.
Para nuestro país, Malvinas es símbolo de la Soberanía que nos falta, la “causa Malvinas” (Palermo) esta ligada a un proceso político que avaló la enajenación de los recursos naturales y culturales de nuestro Pueblo y que desmanteló los proyectos de investigación y producción de material propio, donde se usaron las excusas más oportunistas .Malvinas no debe estar apartado de una intervención solidaria y colectiva sobre la historia reciente de los procesos sociales , debemos reforzar el Nacionalismo argentino.

“El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender”[5]

PROPUESTA DIDÁCTICA

Primero mandaría a editar la película “Los chicos de la guerra”, aproximadamente de 35 minutos, que se muestre el contraste entre la euforia de la “ida” y la desilusión de la “vuelta” y el discurso oficial. A partir de allí que surjan interrogantes y dudas. Luego que vean la película No tan nuestras. Al final se realizará la comparación oral de ambas películas (el contexto histórico en la que fueron realizadas, las perspectivas, los enfoques y actores sociales, etc) y se presentará el texto de Guber que tiene muchas preguntas retóricas y que a través de una investigación, ayudados con las películas intenten responder las preguntas de Guber.
[1] Extraido de la canción “Homenaje a los héroes” de Boyero
[2] Concepto creado por el historiador Alain Rouquieu
[3] Extraído de la página de Internet “excombatientes de Malvinas, víctimas del olvido y la negación”
[4] Centro excombatientes Islas Malvinas la Plata
[5] Jorge Luis Borges en ¿Por qué Malvinas? De la causa nacional a la guerra absurda. Guber Rosana Fondo de Cultura Económica. 2001

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